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El sentir de un joven que salió del Bronx para tallarle un regalo al papa

Con compromiso, esfuerzo y alegría. Así entraba Mario Díaz al taller dónde se talló la llave de la ciudad que el alcalde Enrique Peñalosa le entregó al papa Francisco en un emotivo evento frente a la Casa de los Canónigos.

Mario, de 26 años, es uno de los jóvenes rescatado de la temible calle del Bronx. Y de esa calle precisamente, la madera de una destartalada puerta sirvió para crear una linda llave de la ciudad. Esa transformación fue para Mario el reflejo de su pasado y de su nueva vida.

“Cada vez que hacía una figura y que pulía esta triste madera, sentía que estaba dándole forma bonita a mi vida. El proceso que he tenido en el Idiprón (Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud) ha logrado sanar mi corazón y siento que cada vez que ingreso al taller de carpintería Dios remienda mi pasado”, reflexiona Díaz.


Este objeto simbólico no solo representa un regalo para el máximo líder de la iglesia católica, detrás de ella se esconde la historia de 7 jóvenes que por problemas familiares, alcohol y drogas terminaron en aquel infierno, del que fueron rescatados.

Las llaves de la ciudad son realmente una obra de arte tallada en la que estas personas dejan atrás el consumo de las drogas, gracias al estudio y la tutoría adelantada por el Idiprón.

“Esta llave trabajada por los muchachos de la calle es algo muy significativo para ellos, porque es transformar esas puertas del infierno en un proyecto de vida exitoso”, explicó Carlos Valero, director de formación del Idiprón.

El objeto, además de su valor simbólico, tiene una fuerte filiación con lo que fue la calle del Bronx, famosa por haber sido durante años la mayor olla de consumo de drogas y degradación en la ciudad.

“Cuando nos dijeron que íbamos a fabricar la llave que iba a ser entregada al papa, me sentí contento y comprometido. Además que me dio alegría saber que iba a ser trabajada con la madera que fue testigo de nuestro calvario en el Bronx”, dijo Díaz.

En la manija de esta obra se puede apreciar el escudo de la capital, acompañada de la palabra ‘Bogotá’, bajo la técnica de pirograbado. El cuerpo de la llave está marcado por imágenes icónicas de la ciudad, grabadas mediante técnica de tallado, mientras que los dientes de la llave emulan la catedral primada de Bogotá.

“La llave que entregamos al papa es una muy especial. Ha sido hecha por los jóvenes que habitaron la calle, que son atendidos por el Idiprón, y que han venido siendo capacitados”, aseguró el alcalde Peñalosa.

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