Al perro no lo capan dos veces
06•Oct•2026
Durante el último mes he recibido decenas de solicitudes de medios de comunicación pidiéndome que confirme si Bogotá va a entrar en racionamiento debido a la llegada de un fenómeno de El Niño particularmente fuerte, tal como lo han advertido diferentes agencias climatológicas a nivel mundial, incluyendo el IDEAM; pues sea esta la oportunidad para confirmarles que nuestra ciudad y los municipios a los que abastece el Acueducto de Bogotá, no tendrán dificultades de abastecimiento y que un racionamiento no está siquiera considerado dentro de nuestras acciones de cuidado del recurso hídrico.
Foto: Empresa de Acueducto y Alcantarillado de BogotáNatasha Avendaño García
Gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá
Durante el último mes he recibido decenas de solicitudes de medios de comunicación pidiéndome que confirme si Bogotá va a entrar en racionamiento debido a la llegada de un fenómeno de El Niño particularmente fuerte, tal como lo han advertido diferentes agencias climatológicas a nivel mundial, incluyendo el IDEAM; pues sea esta la oportunidad para confirmarles que nuestra ciudad y los municipios a los que abastece el Acueducto de Bogotá, no tendrán dificultades de abastecimiento y que un racionamiento no está siquiera considerado dentro de nuestras acciones de cuidado del recurso hídrico.
Esta semana me reuní con los miembros del Comité Intergremial de Bogotá y Cundinamarca, a quienes les expuse cómo en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá -EAAB- nos hemos preparado para enfrentar los efectos del cambio climático, específicamente con nuestra Estrategia de Seguridad Hídrica, un plan desarrollado mancomunadamente con organismos multilaterales, la banca internacional y algunas entidades del Distrito y que nació a raíz del racionamiento que enfrentamos en 2024 y parte del 2025.
Los siete pilares de esta estrategia nos nutren las decisiones operativas y técnicas sustentadas y nos permiten generar unas condiciones muy diferentes a las que encontramos a inicios de esta administración; por ejemplo, con la optimización de la Planta de Tratamiento de Agua Potable -PTAP- Tibitoc y el aumento del caudal concesionado por parte de la CAR, que hace parte del pilar “Modelación de Alternativas de Abastecimiento”, pudimos empezar a tratar más agua del río Bogotá desde el mes de abril y así disminuir la presión sobre el sistema Chingaza logrando que, al momento de escribir esta columna, este sistema se encuentre por encima del 95% de llenado y a la espera de que estos niveles se conserven hasta inicios del mes de octubre.
Esta es una gran noticia para Bogotá, pues según el comportamiento hidrológico de Chingaza, en septiembre comienza la disminución de las afluencias y en noviembre, cuando se acaba la temporada de lluvias, se inicia la temporada seca que permanecerá hasta abril de 2027, mes en el que regresan las afluencias del nuevo año hidrológico.
Con esto quiero decir que, con el agua que tenemos acumulada, con la operación completa de Tibitoc y conservando los buenos hábitos de consumo, tendremos agua suficiente para abastecer durante los próximos meses, sin inconvenientes, a más de 10 millones de personas que toman agua del Acueducto de Bogotá.
Esta garantía que les estoy presentando no resulta de un golpe de suerte, ni se debe a que haya llovido más, pues, aunque tenemos mayor acumulación, el 2026 no ha sido un año particularmente lluvioso. Por el contrario, este parte de tranquilidad es el resultado de planificar minuciosamente la gestión del recurso hídrico y de contar con la excelencia técnica de nuestros ingenieros e ingenieras para proyectar el abastecimiento en el mediano y largo plazo, equipo que, al conocer en el pasado marzo el anuncio de la llegada de un fuerte fenómeno de El Niño, sin dudarlo y con total confianza en estar tomando la decisión preventiva correcta, implementó el incremento del tratamiento de agua del río Bogotá para el abastecimiento de nuestros usuarios.
De no haberlo hecho, para esta fecha Chingaza estaría aproximadamente con el 62% de llenado, un porcentaje muy alejado del 83% que indicaban las proyecciones de afluencias del IDEAM, sin incrementar la producción de Tibitoc, proyección que afortunadamente tomamos con prudencia, pues de haberla incorporado en la planeación operativa, nos hubiera puesto en serios aprietos para garantizar el recurso.
Como lo he dicho en varias oportunidades en este mismo espacio, el racionamiento de 2024 fue una crisis que nos dejó grandes aprendizajes y nos permitió tomar las mejores y más acertadas decisiones, totalmente opuestas a las que se tomaron en pasadas administraciones; y como “al perro no lo capan dos veces”, por ningún motivo vamos a permitir que Bogotá vuelva a sufrir un racionamiento que nos obligó a modificar nuestras rutinas y a reacondicionar nuestra vida diaria, aunque también nos enseñó a convertir los buenos hábitos de consumo de agua en una forma de vida, porque el cambio climático es una realidad que no podemos evitar y que posiblemente nos obligará a adaptarnos a las diferentes condiciones extremas que se irán presentando en los próximos años.
