Vivienda social, una plataforma de oportunidades
22•Jul•2026
El éxito de una política de vivienda no se mide únicamente por el número de viviendas que se construyen. Se mide por la capacidad de las familias para acceder efectivamente a ellas. Ese ha sido el propósito de Mi Casa en Bogotá: transformar la política de vivienda en una estrategia integral que articula subsidios, ahorro, financiación, acompañamiento financiero y oferta inmobiliaria para reducir las barreras de acceso y facilitar el cierre financiero de los hogares.

Vanessa Alexandra Velasco Bernal
Secretaria Distrital del Hábitat de Bogotá
El éxito de una política de vivienda no se mide únicamente por el número de viviendas que se construyen. Se mide por la capacidad de las familias para acceder efectivamente a ellas. Ese ha sido el propósito de Mi Casa en Bogotá: transformar la política de vivienda en una estrategia integral que articula subsidios, ahorro, financiación, acompañamiento financiero y oferta inmobiliaria para reducir las barreras de acceso y facilitar el cierre financiero de los hogares.
La Gran Feria de Vivienda Mi Casa en Bogotá fue una muestra de ese modelo. Durante tres días reunimos en un mismo espacio a 29 constructoras, 12 entidades financieras, cajas de compensación y más de diez entidades distritales para facilitar el cierre financiero de miles de familias y dar a conocer la oferta institucional que Bogotá les ofrece para construir un futuro en la ciudad. Los resultados reflejan el alcance de esta articulación: más de 13.220 personas atendidas, 6.786 familias registradas, 968 cierres y potenciales cierres financieroscon constructoras y 3.503 operaciones financieras, entre créditos aprobados y pre aprobados, por un valor superior a $1 billón.
Estos resultados confirman que el acceso a la vivienda no depende únicamente de la existencia de proyectos disponibles o de subsidios. Requiere conectar, en un mismo ecosistema, a las familias, el sector constructor, las entidades financieras y el Estado para reducir las barreras que aún dificultan el cierre financiero de muchos hogares.
Detrás de estas cifras hay historias como la de Rosalba Moreno, una de las asistentes a la feria, quien después de varios años buscando una oportunidad para adquirir vivienda encontró en un solo espacio la información, el subsidio y el acompañamiento necesarios para avanzar en su proceso. Su experiencia refleja el propósito de esta estrategia: facilitar que más familias transformen una intención de compra en una decisión viable.
La feria también fue un escenario para pensar el futuro de la política de vivienda. A través de conversatorios con representantes del sector constructor, las entidades financieras, las cajas de compensación y el Distrito, analizamos los principales desafíos del acceso a la vivienda y coincidimos en un mensaje: la vivienda no solo responde a una necesidad social, también es una de las inversiones con mayor capacidad para dinamizar la economía, generar empleo y fortalecer el desarrollo urbano. Estos espacios demuestran que la articulación público-privada no termina en la comercialización de proyectos; es también la base para construir soluciones que respondan a los retos habitacionales de las ciudades.
La feria confirmó, además, un cambio que merece especial atención. Entre los hogares habilitados para participar, el 67,6 % estuvo representado por mujeres y 20.131 correspondieron a hogares con jefatura femenina. Este dato demuestra que las políticas de acceso a la vivienda también fortalecen la autonomía económica de las mujeres y generan mayor estabilidad para miles de familias bogotanas.
La experiencia de Bogotá demuestra que cuando el sector público y el privado trabajan de manera coordinada, los resultados trascienden las cifras. Una política de vivienda bien articulada no solo facilita la compra de un hogar; también impulsa la inversión, genera empleo, fortalece la confianza de las familias y contribuye a construir una ciudad más equitativa, competitiva y sostenible.
Ese es el modelo que seguimos consolidando en Bogotá: una política que entiende la vivienda no solo como un techo, sino como una plataforma de oportunidades para las personas y como una herramienta para impulsar el desarrollo urbano. Porque cuando una ciudad facilita el acceso a la vivienda, también amplía las oportunidades de quienes la habitan.
