La preparación frente al Fenómeno de El Niño es una responsabilidad compartida. Además de las acciones que adelantan las entidades distritales, las decisiones y hábitos cotidianos de la ciudadanía contribuyen a reducir riesgos, proteger los recursos naturales y fortalecer la capacidad de adaptación de la ciudad.
El uso responsable del agua, las medidas de autocuidado y la consulta permanente de información oficial son herramientas fundamentales para afrontar los posibles efectos asociados a este fenómeno climático.
Durante periodos de reducción de lluvias, el ahorro y uso eficiente del agua adquieren una importancia especial para garantizar la sostenibilidad del recurso y contribuir a la seguridad hídrica de la ciudad.
La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá recomienda mantener hábitos responsables de consumo y fortalecer las prácticas de ahorro que fueron adoptadas durante la contingencia de abastecimiento registrada en 2024.
Mantener estos hábitos de consumo responsable es fundamental para fortalecer la seguridad hídrica de la ciudad.

Las variaciones climáticas asociadas al Fenómeno de El Niño pueden generar impactos sobre la salud, especialmente en niños, personas mayores y población con condiciones médicas preexistentes. Adoptar medidas de autocuidado ayuda a reducir riesgos y proteger el bienestar de las personas.
Durante los periodos de mayor radiación solar y aumento de temperatura se recomienda:
Aunque el Fenómeno de El Niño suele asociarse a días más cálidos, también pueden presentarse noches y madrugadas con temperaturas bajas.
Por esta razón se recomienda:
Si es necesario almacenar agua para uso doméstico, es importante hacerlo en recipientes limpios y debidamente tapados para evitar riesgos sanitarios.
También se recomienda:


Las actividades económicas también cumplen un papel importante en el uso eficiente del recurso hídrico. Por esta razón, se recomienda a establecimientos comerciales, empresas e industrias implementar medidas orientadas a optimizar el consumo y reducir desperdicios.
Estas medidas contribuyen al fortalecimiento de la seguridad hídrica de la ciudad y favorecen la sostenibilidad de las actividades productivas.


Realidad: Los impactos no son iguales en toda la ciudad. Se prevé que de julio a septiembre el déficit de lluvias esté entre el 40 % y el 80 % en la zona norte de Bogotá. Posteriormente, durante el trimestre de octubre a diciembre, esta reducción en las lluvias se desplazaría hacia el sur.
Realidad: El fenómeno de El Niño no solo aumenta las temperaturas. También puede generar madrugadas más frías, aumentando el riesgo de heladas, casos de hipotermia y enfermedades respiratorias.
Realidad: El Fenómeno de El Niño no suprime las temporadas de lluvias, su principal efecto radica en que puede reducir la cantidad e intensidad de las precipitaciones. En junio de 2026 hay una probabilidad entre 45 % y 70 % de tener lluvias superiores a lo normal, especialmente en sectores oriental, suroriental y las zonas rurales de Usme y Sumapaz.
Realidad: Los incendios forestales son uno de los principales riesgos, pero también pueden presentarse vendavales, caída de árboles y afectaciones en la calidad del aire. El Instituto monitorea 16 escenarios de riesgo en la ciudad.
Realidad: La disminución de agua no solo afecta el abastecimiento. También puede generar problemas de salubridad, contaminación de fuentes hídricas y ocupación de zonas de alto riesgo.