Las calles del barrio Los Andes, en la localidad de Barrios Unidos, en Bogotá, suelen estar marcadas por el tráfico. En medio de ese ruido, una huerta comunitaria rompe con el entorno gracias al empeño del grupo Saberes, formado por personas mayores del sector, que encontraron en la observación de insectos y en los pinceles una forma de proteger la vida silvestre que resiste en la capital.
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El grupo Saberes y la estrategia de puntos de vida
De la mano del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB) y su estrategia 'Tejiendo el Territorio', estos adultos mayores asumieron el reto ambiental de enseñar a sus vecinos a reconocer el papel de los polinizadores urbanos en un paisaje dominado por el cemento. El proyecto se convirtió en un espacio diseñado para sembrar flores nutricias y ofrecer refugio a especies nativas, además de un lugar de encuentro donde compartir saberes sobre la tierra y la convivencia barrial.
“Durante los talleres se discutió cómo la fragmentación de las coberturas vegetales afecta a los insectos y aves, y cómo los pequeños jardines comunitarios y huertas pueden convertirse en verdaderos espacios con potencial para funcionar como refugios biodiversos”. Adriana Yanneth Cifuentes Puerto, del Jardín Botánico de Bogotá.
El puntillismo como puente entre el detalle y la biodiversidad
Cada miércoles por la mañana, el grupo recurre a la pintura para plasmar las relaciones invisibles que sostienen el ecosistema local y devolverle protagonismo a la naturaleza en la ciudad. Los participantes adoptaron la técnica del puntillismo para retratar la fauna del lugar con paciencia.
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El puntillismo consiste en aplicar pequeños puntos de pintura acrílica como una metáfora comunitaria: cada punto representa un esfuerzo individual que cobra fuerza al unirse con los demás. La práctica atenta con el pincel afinó la mirada de los mayores para distinguir abejas nativas, mariposas coloridas, colibríes veloces o escarabajos discretos.
La conexión ecológica entre los bancales y el humedal El Salitre
La iniciativa artística visibiliza un corredor ecológico de gran valor. La huerta de Los Andes se conecta de forma directa con la Reserva Distrital de Humedal El Salitre, uno de los pulmones verdes más representativos del norte bogotano.
Estos espacios verdes barriales permiten que las aves y los insectos descansen o se alimenten antes de continuar su viaje hacia el humedal. Incluso fomentan la dispersión de semillas y la polinización de los cultivos urbanos.
Memoria oral de la sabana y relevo generacional
Entre mezcla de colores y trazos minuciosos, las sesiones de arte despertaron recuerdos de la juventud. Los integrantes del grupo recordaban los paisajes de una sabana bogotana donde los enjambres zumbaban en potreros abiertos y quebradas limpias, contrastando con el crecimiento urbano acelerado de las últimas décadas.
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Este intercambio convirtió las pinturas en una herramienta educativa para el barrio. Los murales y carteles enseñan a los niños a cuidar las plantas y a no temer a los insectos. La experiencia acumulada de los mayores se transforma en un archivo vivo que promueve la custodia del territorio. Cuidar los corredores verdes de la ciudad es una tarea compartida que florece con cada pequeño gesto ciudadano.
Este contenido fue creado a partir de la información proporcionada y difundida por la revista Mejor con Salud https://mejorconsalud.as.com/ . El artículo fue curado por un o una periodista del Portal Bogotá. Si tienes alguna sugerencia, observación o necesitas más información sobre la nota publicada, puedes hacerlo a través de los canales de atención a la ciudadanía de la entidad mencionada o en Bogotá te Escucha: https://bogota.gov.co/sdqs/.







