Apagar el fuego no acaba la emergencia: recuperar un bosque calcinado toma hasta 30 años

24·SEP·2026
Las altas temperaturas pueden destruir parte de la materia orgánica, así como de los organismos que habitan en las capas superficiales y profundas.
Helicóptero con dispositivo para descarga de agua sobre una zona montañosa con presencia de humo, mientras se realizan labores de atención a un incendio forestal entre áreas boscosas.Foto: CAR Cundinamarca.
La CAR hace un llamado a extremar las medidas de prevención durante las temporadas secas y recuerda que evitar un incendio también significa proteger el suelo, los ecosistemas y la capacidad del territorio para regular y almacenar agua.

¡En Bogotá-Región, cuidar las áreas estratégicas es tarea de todos! La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) alertó que durante 2026 se han presentado 794 incendios forestales con cerca de 2.800 hectáreas afectadas en 75 municipios del departamento de Cundinamarca y en municipios aledaños a la capital.

Te puede interesar: ¡El Río Bogotá tiene vida! 99 especies de fauna vuelven a su cuenca media

La autoridad ambiental advirtió que existe una afectación más grave y silenciosa que dejan estas emergencias: la degradación del recurso suelo debido a que las altas temperaturas pueden destruir parte de la materia orgánica, así como de los organismos que habitan en las capas superficiales y profundas, mientras que las cenizas pueden modificar propiedades como el pH y los nutrientes del suelo. 

Dependiendo de las condiciones del incendio, también pueden contener contaminantes como hidrocarburos aromáticos policíclicos.  Cuando desaparece la cobertura vegetal, el suelo pierde una de sus principales barreras de protección.

Frente a este panorama, al momento de producirse una lluvia intensa, el agua puede desplazarse rápidamente por la superficie, generar escorrentía, abrir surcos y transportar partículas de suelo hacia las fuentes hídricas. 

“El comportamiento del suelo después de un incendio es determinante. Cuando se pierde la cobertura vegetal, aumenta su exposición y, especialmente en zonas de pendiente, una lluvia fuerte puede desencadenar procesos de erosión y movilización de sedimentos”, explicó, Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR

Estos eventos producen una secuencia de afectaciones originadas por un incendio, el cual genera, pérdida de vegetación, suelo desnudo, menor infiltración, aumento de escorrentía, erosión, pérdida de suelo fértil, sedimentación y afectación de fuentes hídricas. 

El impacto puede ser particularmente sensible en los páramos y ecosistemas de alta montaña, donde las condiciones ambientales son específicas y la recuperación suele ser lenta.

“Según el Ministerio de Ambiente, un bosque afectado por un incendio puede requerir aproximadamente entre 25 a 30 años para recuperarse, dependiendo de las características del ecosistema y de las estrategias de restauración aplicadas. Incluso transcurrido ese tiempo, el ecosistema puede no recuperar completamente las condiciones que tenía antes del incendio”, explicó el director general Ballesteros.  

La pérdida de frailejones, pajonales, matorrales altoandinos y otras especies nativas también compromete ecosistemas para la regulación y almacenamiento del agua. En los bosques andinos y altoandinos, las llamas pueden afectar especies nativas de crecimiento lento como encenillos, robles, alisos, laureles, arrayanes, cucharos y gaques, además de numerosas  especies de arbustos y plantas del sotobosque. 

Los efectos también alcanzan las áreas productivas

En Villeta, productores reportaron pérdidas superiores al 50 % en algunos cultivos de caña, además de afectaciones en cultivos de plátano y café como consecuencia de un incendio forestal. 

Por eso, detrás de cada hectárea quemada no solo queda vegetación destruida. También queda un suelo más vulnerable, una mayor posibilidad de erosión y un proceso de recuperación que puede extenderse mucho después de que las llamas hayan sido controladas. 

La CAR hace un llamado a extremar las medidas de prevención durante las temporadas secas y recuerda que evitar un incendio también significa proteger el suelo, los ecosistemas y la capacidad del territorio para regular y almacenar agua.

No dejes de ver: Autoridades ambientales recuperaron 450 metros cuadrados del humedal Tingua Azul

Conoce más sobre las recomendaciones de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en la siguiente publicación de la red social Instagram:

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por CAR Cundinamarca (@car_cundi)

Este contenido fue creado a partir de la información proporcionada y difundida por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) https://www.car.gov.co/ . El artículo fue curado por un o una periodista del Portal Bogotá.
Si tienes alguna sugerencia, observación o necesitas más información sobre la nota publicada, puedes hacerlo a través de los canales de atención a la ciudadanía de la entidad mencionada o en Bogotá te Escucha: https://bogota.gov.co/sdqs/.