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Gestión del riesgo en Bogotá: entre la gobernabilidad y la gobernanza

01•May•2026

La gestión del riesgo en Bogotá no inicia con la expedición de la Ley 1523 de 2012. Sus orígenes se remontan a la creación de la Oficina de Prevención y Atención de Emergencias (OPES) en 1987, consolidando a la ciudad como pionera en la implementación de enfoques sistémicos a nivel nacional, incluso antes del Decreto Ley 919 de 1988, primera norma en la materia en el país.

Guillermo Escobar

Guillermo Escobar

Director del Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático – IDIGER.

A lo largo de los años, las emergencias y eventos que han afectado a la comunidad han impulsado procesos de adaptación y transformación institucional. Estos han permitido evolucionar hacia un modelo integral de gestión del riesgo, que articula el ordenamiento territorial, el uso de herramientas técnicas y tecnológicas para la identificación de amenazas, la reducción de vulnerabilidades y la toma de decisiones informadas por parte de actores públicos, privados y comunitarios, con el bienestar como eje central.

Es así, que, bajo esta línea, la administración del alcalde Carlos Fernando Galán ha fortalecido un enfoque que trasciende la atención de emergencias, orientado a la preparación, la prevención y la resiliencia, en donde el objetivo no es solo responder a las calamidades, sino anticiparse a ellas y reducir sus impactos.

El Gobierno Distrital ha centrado sus esfuerzos en el fortalecimiento institucional y el empoderamiento comunitario, articulando a los 15 sectores de la Administración para ofrecer soluciones integrales en infraestructura, servicios públicos, vivienda, calidad del aire y desarrollo social. Todo ello bajo la premisa de reducir la vulnerabilidad y avanzar en la construcción de una Bogotá más segura.

Este enfoque cobra mayor relevancia en un contexto marcado por los efectos crecientes de la variabilidad y el cambio climático, en donde, frente a este escenario, el reto ha sido consolidar capacidades de preparación y prevención que permitan enfrentar de manera responsable la ocurrencia de fenómenos naturales que puedan afectar a la población y sus bienes.

Los resultados de esta política articulada son evidentes en el primer trimestre de 2026: el Distrito atendió 1.066 emergencias, lo que representa una reducción significativa frente a las 3.206 registradas en 2025 y también por debajo de las 1.243 de 2024. La disminución se refleja en la mayoría de los eventos: los casos por arbolado pasaron de 2.609 en 2025 y 824 en 2024 a 661 en 2026; las inundaciones y encharcamientos se ubicaron en 29 eventos, frente a 54 en 2025 y 7 en 2024; los daños en redes de alcantarillado descendieron a 329 casos, comparados con 472 en 2025 y 347 en 2024; y los vendavales bajaron a 6 eventos, frente a 19 en 2025 y 28 en 2024.

Por su parte, los movimientos en masa registraron 31 eventos, frente a 45 en 2025 y 29 en 2024. En contraste, las granizadas aumentaron a 6 casos en 2026, frente a 1 en 2025 y 2 en 2024, un comportamiento que podría estar asociado a los frentes fríos registrados durante el primer trimestre del año.

No obstante, persisten retos importantes a mediano y largo plazo, especialmente en el control y ordenamiento del territorio. Aunque Bogotá ha identificado sus zonas de mayor vulnerabilidad y ha avanzado en modelos de monitoreo y control urbano, continúan los riesgos asociados a la ocupación ilegal del suelo, promovida por estructuras informales que comercializan predios en zonas de alto riesgo, particularmente en las localidades de ladera, exponiendo a familias que buscan acceder a vivienda.

En paralelo, la ciudad continúa preparándose para enfrentar fenómenos extremos como El Niño y La Niña, así como los efectos del cambio en los patrones de lluvia y la formación de islas de calor, especialmente en el occidente. Estos escenarios plantean desafíos que requieren una respuesta articulada entre instituciones y comunidades, basada en el conocimiento local, la formación ciudadana y el fortalecimiento de las capacidades operativas.

La gestión del riesgo en Bogotá avanza, así, como un esfuerzo conjunto de gobernabilidad y gobernanza, en el que la Administración Distrital, liderada por el alcalde y su equipo de gobierno, trabaja de manera coordinada para garantizar un desarrollo más seguro, sostenible y resiliente para la ciudad.