Las 100 canchas sintéticas que le han cambiado la vida a los ciudadanos

Foto: Alcaldía Mayor Foto: Alcaldía Mayor
Publicado:
11
Feb
2019

“Antes me alistaba para ir a tomar y consumir. Ahora salgo de la casa para hacer lo que me gusta y cumplir mi sueño de convertirme en deportista”. La frase de Camilo Ramírez resume el drástico giro que le dio a su vida. Este joven de 16 años, con talentoso dominio de balón y portentoso remate al arco, le metió un gol al destino, dejando las drogas y el alcohol atrás.

Esto, gracias a las 100 las canchas sintéticas que la Alcaldía de Enrique Peñalosa ha entregado por toda la ciudad, meta que se cumplió en diciembre del 2018 y que se superará ampliamente en 2019: “Es importante recordar que estas canchas son para el servicio de la comunidad. Son gratis para práctica libre. Estas canchas sintéticas son para el disfrute de los niños, jóvenes e incluso para las personas que no juegan fútbol, pues los adultos mayores que quieren hacer danza o yoga, pueden hacerlo. A los únicos que les cobramos el alquiler es a las escuelas de fútbol”, explicó el alcalde Enrique Peñalosa.

Su voluntad de hierro y las tres canchas sintéticas de fútbol que se construyeron en el Parque El Tunal, lo llevaron a corregir el rumbo de su vida, cuando esta daba malos pasos. “Ahora solo quiero construir mis sueños y luchar por convertirme en un futbolista. Si seguía como iba, terminaría en un hospital o un cementerio”, cuenta Ramírez, habitual apellido en este país, pero que Camilo porta con orgullo al dorso de la camiseta de su uniforme verde con amarillo.

Este joven, además víctima de un accidente donde casi muere, entrena en el parque El Tunal los martes y jueves a las tres de la tarde, y los sábados a las 7 de la mañana. “Me levantó, hago oficio, almuerzo y salgo. Estoy muy feliz. Mi entrenador me está ayudando y me aconseja mucho”, explicó Ramírez, uno de los 300 beneficiados de estas 3 canchas de El Tunal, que entregó el IDRD en octubre de 2017.

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Estas canchas sintéticas son amigables con el medio ambiente, tienen sistema de drenaje, son avaladas por la FIFA, ya que la mayoría tiene cerramiento y malla contra impacto para la protección.

Además, se está implementando el gránulo de caucho de llanta, el cual beneficia los costos y la frecuencia del mantenimiento tanto en canchas sintéticas como en zonas de juegos infantiles.

Testigo de la recuperación de esta promesa futbolística es el licenciado en educación física Óscar Martínez, entrenador y director de la escuela de fútbol a la que asiste Ramírez: “Estas canchas son una gran oportunidad para niños que nunca tuvieron la oportunidad de ingresar a una escuela de fútbol. Hasta el momento tenemos 300 niños becados. Gracias a estos espacios hemos logrado rescatar a los niños de las drogas y de los problemas que se viven en localidades como Ciudad Bolívar”.

Camilo sabe que se está jugando el mejor partido de su vida. Por su buen desempeño en las canchas, recibió una beca de la escuela Gladiadores Bogotá y es consciente de que cada vez que intente desviar su camino, encontrará en su entrenador y en las canchas de El Tunal un polo a tierra que lo regrese a su sitio, al deporte como alternativa de vida.

Como Camilo, son varias las personas que agradecen a la Alcaldía de Bogotá la construcción de las canchas sintéticas: “Siempre vengo a entrenar aquí a Servitá (localidad de Usaquén). La cancha antes era en grama natural y a veces se presentaban inconvenientes para entrenar, ahora siendo sintética es mucho mejor. Poder entrenar así llueva nos ayuda mucho a no perder el ritmo, esto es muy bueno”, expresó Juan Camilo Chaparro, beneficiario de este nuevo espacio en la localidad de Usaquén.

Otro testimonio de los beneficios de estas canchas es el de Denis Fernando Cortina, habitante de la localidad de Suba, una de las zonas con mayor número de canchas sintéticas (14): “Nosotros estamos agradecidos porque esta cancha nos cambió bastante la vida. Esto era un barrial se prestaba para muchas cosas. Ahora con esto que hicieron nos cambió todo el sector, la gente ya viene a hacer deporte desde muy temprano hasta las 10 de la noche, ya se volvió un espacio de recreación y aleja a los que vienen a consumir y hacer cosas indebidas”.

En la misma línea se manifiesta Cristina Ramírez, habitante de Usme desde hace 40 años, que celebra la instalación de una de estas canchas en su barrio: “Me siento muy feliz de que el alcalde se haya acordado de nosotros. No solamente estamos recibiendo esta cancha, estamos construyendo una juventud sana, mis hijos y nietos ahora no solo estarán en la calle, sino jugando fútbol”, concluyó.