¿Cómo la pandemia transformó los hábitos de movilidad en Bogotá?

¿Cómo la pandemia transformó los hábitos de movilidad en Bogotá? Bogotá hoy está lista para respirar un nuevo aire, para tomarse más kilómetros de carreteras, y para respirar un aire más limpio cada día.
Publicado:
2
Oct
2020
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Más de seis meses han pasado desde que aterrizó el COVID-19 en Colombia y la Alcaldía de Bogotá, a través de su Dirección de Cultura Ciudadana, ha desarrollado una serie de acciones que también apuntan a disminuir la velocidad de contagio en la capital. 

Aparte de las medidas de auto y mutuo cuidado: lavado de manos cada tres horas, uso correcto del tapabocas y distanciamiento social de mínimo dos metros por persona, se han implementado medidas con respecto a la movilidad, encaminadas a disminuir las aglomeraciones en la Nueva Realidad. 

"Hemos confirmado que la única vacuna que tenemos actualmente es conductual. Se han salvado innumerables vidas en una de las megaciudades con menor número de muertes por millón de habitantes del mundo. La gente respondió al llamado a la acción de la alcaldesa Claudia López cumpliendo con los dos objetivos colectivos que definió creando un efecto de 'ojo en el premio'”: la ocupación de UCI debía permanecer por debajo del 60% y la ocupación del sistema de autobuses de la ciudad, TransMilenio por debajo del 35% de su capacidad por más de 5 meses", afirma Andrés Casas, asesor de movilidad y cultura ciudadana de la Alcaldía Mayor de Bogotá. 

Bogotá ejemplo de cuidado consciente 

En la capital, la mayoría de la población aprobó y se adhirió a las normas de cuidado. Según el Estudio Internacional Valores en una Crisis, la confianza en la Alcaldía y sus políticas para enfrentar la pandemia es una de las claves de éxito, así como el alto apoyo y adherencia a las medidas y restricciones durante la primera etapa de contingencia de coronavirus por parte de la ciudadanía. 

Las estrategias estuvieron encaminadas no solo a las reglas básicas de precaución y cuidado, sino que, en materia de movilidad, las autoridades de la ciudad lideraron la respuesta al COVID-19 en el país, generando una norma social de cuidado y obediencia a las medidas que hoy tiene a Bogotá como la más cumplidora del cuidado.

"Se combinaron medidas legales de regulación y control de horarios de salida, movimiento y turnos para ir de compras o realizar domicilios; cierres parciales de fronteras de la ciudad, así como de las localidades. La estrategia mezcló medidas legales de regulación y control de horarios de salida, la autorregulación en movimiento y turnos para ir de compras o realizar domicilios; cierres parciales de fronteras de la ciudad, así como de las localidades", asegura Casas. 

Siendo la bicicleta uno de los medios de transporte que evita las aglomeraciones en carros y buses, y por ende disminuye la curva de contagio, la alcaldesa Claudia López, tomó la medida de sumarle 80 kilómetros nuevos de ciclovía temporal a los 550 kilómetros de ciclorrutas que ya tenía Bogotá. 

Por eso, Bogotá no dejó pasar esta crisis sin entender que ante los retos de supervivencia colectiva que llegaron con la pandemia, la opción es la de hacer uso de medios de transporte alternativos que eviten en contacto cercano con el otro. Más bici, más viajes a pie y en patineta, se convierten hoy en la alternativa preferida por una ciudadanía.

Según el Observatorio de Culturas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el 59 % de los bogotanos estarían dispuestos a movilizarse principalmente en bicicleta, si las condiciones de seguridad e infraestructura de las CicloRutas mejoran. 

La ciudad lo entendió y por eso hoy Bogotá está al borde un cambio sostenible sin precedentes en la historia. La ciudadanía capitalina hoy está más conscientes y dispuesta a adoptar hábitos más sanos y modalidades ambientalmente sostenibles.

¿Cuál es el reto ahora?

Según Casas, "el mayor reto yace en parar y pensar que todos somos peatones. En que todos somos ciclistas, motociclistas y conductores. Pero, sobre todo, necesitamos entender que lo que nos une con el otro, es la fragilidad. Y por eso, con tres principios y acciones de cultura ciudadana lo vamos a lograr: más prudencia, más pilera, y más paciencia". 

Bogotá hoy está lista para respirar un nuevo aire, para tomarse más kilómetros de carreteras, y para respirar un aire más limpio cada día, haciendo uso del carro de forma más inteligente, y entendiendo que cada actor vial no es un enemigo sino un aliado en la vía que nos va a ayudar a llegar seguros cada noche a nuestros hogares.