La joven bogotana que recorrió Suramérica en bicicleta 

Foto: Diego Bauman

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10 • Jun • 2019
Publicado por: Maira Giraldo
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La pasión de viajar por el mundo y la libertad que experimenta cuando se sube a una bicicleta son algunas de las razones que impulsaron a Victoria Garavito Calderón a recorrer Suramérica. Ella, haciéndole caso a su nombre, cumplió su sueño de pedalear por Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia. 

Su aventura comenzó en Bogotá, la ciudad llamada capital mundial de la bicicleta. Los cerca de 900.000 viajes que se realizan al día en este medio de transporte, la creación de una ‘Universidad’ de la Bici, una Ciclovía que reúne 1,5 millones de personas los domingos y festivos, 56 opciones de ciclismo de ruta y una creciente preferencia de la ciudad por la cicla como alternativa de transporte y movilidad sostenible, fueron, sin duda, su fuente de inspiración. 

“Este viaje comenzó por querer iniciar una travesía. La bicicleta fue una de las mejores formar de movilidad ya que me transportaba en este medio por toda la ciudad. Empecé a salir por los pueblos de Cundinamarca y para mí no era tan importante cuantos kilómetros hacia o que tan lejos llegaba sino la decisión de darle al caballito acero una oportunidad”, cuenta Victoria.   

El desafío empezó desde que empezó a empacar el equipaje: ¿Qué llevar?, ¿Cómo garantizar que no sería demasiado pesado y podría cargar todo lo que necesitaba?

Por su cabeza pasaban todo tipo de pensamientos “era una mezcla de sensaciones, sabía que no iba a ser algo fácil, pues era una experiencia que desconocía, sin embargo, en lo profundo de mi ser tenía la certeza de que iba a ser un cambio significativo para mi vida: el irme lejos de mi ciudad, mi familia y amigos”, dijo. 

Aunque Victoria siempre es una viajera experimentada, la idea de salir a comerse el mundo en dos ruedas se le convirtió en una obsesión. La joven experta recorrió al manubrio más de 16.840 kilómetros en 18 meses. 

“Con un amigo empezamos a ahorrar para comprar nuestro equipo, mirar las mejores rutas y luego tomamos la decisión de querer salir por el sur de Colombia, con el fin de conocer los países y convertirnos en un referente para muchos jóvenes que sueñan con conocer el mundo”, cuenta.    

Ya durante el trayecto, una de las aventuras más extremas fue escalar una de las montañas más altas de Brasil  llamada Pico Paraná y afirma que le agradece a la vida por dejarla disfrutar desde los cielos de este hermoso país. 

“Nos encontramos con un amigo que escala y él nos invitó a conocer este deporte. Entonces empezamos a caminar y escalar cuando nos cogió la noche y de un momento a otro tuve una lesión en el tobillo, no pude caminar más. Debido a que era tan difícil descender de la montaña, en esas condiciones, mi compañero tenía un amigo que trabaja como bombero y fue quien envió un equipo de rescate para ayudarme. Los bomberos llegaron en un helicóptero y me sacaron de la montaña para trasladarme a un hospital”, relata. 

Según ella, mientras volaba por los aires sujeta a unas cuerdas en su rostro no había preocupación, pues sabía que desde ahora cada vez que recordara ese momento sus piernas le pedirían que volviera a empacar su mochila para arrancar a pedalear. 

Luego de un largo y productivo viaje, donde las anécdotas no se hacen esperar, Victoria hizo su llegada  por la ciclovía dominical de la avenida Boyacá. Allí sus padres la esperaban con bombas y platillos para fundirse en un abrazo que en año y medio no se pudieron dar. 

“En cada recorrido puede sentir todos los climas que se viven en los diferentes países. Además de poder escuchar el sonido de los animales o de la misma ciudad. Pude estar en contacto con la naturaleza y parar en cualquier lugar a tomar una fotografía sin sentirme presionada por un auto”, explicó la joven.

Finalmente, Victoria invita a los jóvenes a rodar por todo el país y el mundo entero.

“La bicicleta está adaptada y acondicionada para cualquier tipo de persona que quiera desplazarse a su trabajo o cualquier parte del mundo. Este medio también ayuda a que uno se encuentre con uno mismo y que aprenda a escuchar a su cuerpo. Con esto se puede viajar a todo el mundo”, concluye.