¡En ‘Bogotá, mi Ciudad, mi Casa’ se trabaja por la formalización de vendedores y vendedoras informales! Adriana Villota es parte de los beneficiarios y beneficiarias del programa de quioscos y módulos comerciales del Instituto para la Economía Social (IPES) para vendedores y vendedoras informales. Esta mujer que recorrió varios puntos de la ciudad con productos hechos a mano, hoy cuenta con un espacio formal en el centro de la capital, que le permite a ella y su familia, derivar su sustento y generar ingresos. ¡Conoce su historia!
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Doña Adriana abre su Quiosco antes de las siete de la mañana, acomoda su mercancía y se prepara para recibir la mañana. Ha hecho eso durante cinco años en el mismo punto. Y antes de ese Quiosco, durante años madrugó a lo mismo, pero con la venta ambulante de muñecos de tela que ella misma confeccionaba y ofrecía en las calles del centro de la ciudad. Para entender cómo llegó aquí, primero hay que volver a Nariño.
Doña Adriana es artesana. O lo fue con la intensidad que permite un cuerpo joven y una vista afilada. En Nariño, el folclore y las artes manuales no son adorno ni espectáculo, son tradición viva, economía doméstica, identidad transmitida de generación en generación.
Fue precisamente ese entorno cultural tan rico el que formó a Adriana como artesana. Aprendió a valorar los retazos de tela, a no desperdiciar nada, a convertir lo que otros descartan en algo que tiene forma, color y valor. De esa escuela nacieron sus piezas más queridas.
Ella hacía muñecos. Figuras pequeñas cosidas con tela reciclada, con los colores que trae el sur del país en los bordados y las ferias. Durante sus primeros años en Bogotá, esos muñecos fueron su mercancía y su tarjeta de presentación. Los vendía de manera ambulante entre la carrera Décima y la calle 19, cargando la maleta, aprendiendo a leer la ciudad.
Esa decisión de venir a Bogotá tiene una explicación que ella resume con sencillez:
“La situación fuera de Bogotá es más fuerte que acá.”
Hoy tiene 65 años y lleva diez en las ventas informales de Bogotá. Su historia en la capital comenzó hace poco más de una década, cuando decidió dejar Pasto y emprender sola el viaje hacia el centro del país. Llegó sin familia que la esperara, sin red de apoyo, sola. Así fue como la capital se convirtió en su nuevo territorio. Y el oficio que trajo consigo desde el sur no era cualquier cosa.
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La calle fue su primer aula. Le enseñó lo que ningún taller enseña: A quién le habla ese tipo de trabajo, a qué hora del día la gente se detiene, cómo convencer en cinco segundos a alguien que no tenía planeado comprar nada. Los muñecos se vendían, y esa capacidad de sostener su propio ingreso en una ciudad que no la esperaba define bien quién es doña Adriana, una mujer que construye desde lo que tiene, sin esperar condiciones ideales. Fue en esa etapa, caminando el centro con su maleta, cuando el IPES apareció en su historia.
El Instituto para la Economía Social (IPES) la encontró en esa etapa de vendedora informal. Hicieron la caracterización, la registraron en el sistema y la invitaron a los procesos de la oferta del Instituto. Cuando llegó el sorteo para los Quioscos, el nombre de Adriana Villota salió favorecido.
Desde entonces tiene dirección fija, un Quiosco ubicado en la localidad de La Candelaria donde vende dulces, bebidas y paquetes de fritos, esos típicos productos que la gente compra de paso, sin pensarlo mucho, que construyen la economía social del centro de Bogotá. Sin embargo, la artesana que hay en ella no desapareció del todo con el cambio.
Los muñecos siguen existiendo, pero su visión ya no le permite la misma precisión de antes
Coser esas figuras pequeñas requiere una precisión que la salud le ha ido cobrando, y doña Adriana lo acepta sin problema, aunque con nostalgia. Hoy los hace por encargo, cuando alguien los pide, esporádicamente. No desaparecieron de su vida, solo cambiaron de lugar, pasaron de ser el centro del negocio a ser una extensión de su identidad que asoma de vez en cuando.
El Quiosco del IPES resolvió esa incertidumbre de cambiar sus manualidades por las ventas informales. No la hizo rica, ella misma lo dice con claridad. Pero le dio una base desde donde pararse.
“Si no hubiera sido por esto, seguiría en la calle. Y no lo dice como quien se salvó de algo vergonzoso, sino como quien reconoce que, entre dos formas de trabajar, una es más estable que la otra", cuenta.
Desde ese Quiosco también construyó algo que no estaba en el plan original, los vínculos con los clientes habituales, con los compañeros de los otros Quioscos, con el barrio que la fue conociendo.
Para una mujer que llegó sola a una ciudad de millones de personas, eso tampoco es menor. Pero el IPES no solo le dio un espacio físico y una comunidad; también le abrió puertas que ella no tenía en el horizonte.
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El Instituto para la Economía Social (IPES) le abrió además otra puerta que ella no esperaba: La formación. Cursos de manipulación de alimentos, talleres de otros oficios, y ahora uno de informática básica que lleva apenas quince días.
A los 65 años, doña Adriana está aprendiendo a usar un computador. No porque lo necesite para vender dulces. Porque puede, porque le gusta, porque en su manera de entender el mundo el aprendizaje no tiene edad de jubilación.
“Me gusta y lo agradezco mucho. Siempre que puedo, me gusta asistir a las capacitaciones”, indicó.
Así transcurren los días de doña Adriana: Entre el mostrador, los cuadernos de informática y, de vez en cuando, un retazo de tela. Cada mañana llega antes de que el centro termine de despertar. Abre el Quiosco, acomoda lo que hay que acomodar, y espera el día. A veces, entre cliente y cliente, saca un retazo de tela. No siempre, no con la frecuencia de antes. Pero los dedos todavía saben lo que saben.
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La ciudad la hizo caminar mucho antes de darle un lugar fijo. Hoy ese lugar existe, la espera cada mañana y no desaparece. Para quien construyó todo sin compañía, en una ciudad que puede ser muy fría con los que llegan sin apellidos conocidos, eso es exactamente lo que significa echar raíces.
Este contenido fue creado a partir de la información proporcionada y difundida por el Instituto para la Economía Social (IPES) https://www.ipes.gov.co/ . El artículo fue curado por un o una periodista del Portal Bogotá. Si tienes alguna sugerencia, observación o necesitas más información sobre la nota publicada, puedes hacerlo a través de los canales de atención a la ciudadanía de la entidad mencionada o en Bogotá te Escucha: https://bogota.gov.co/sdqs/.







