Ejemplar historia de superación de exhabitante de calle que trabaja en Idipron

Arnold trabajando Arnold Torres Silva fue criado en 'El Cartucho', donde quedó huérfano a los 3 años y después de mucho rodar por las calles hoy es técnico en sistemas de Idipron. Foto: Archivo particular
Publicado:
3
Oct
2021
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Arnold Torres Silva dejó de las calles de ‘El Cartucho’, donde estuvo absorbido por la droga, y hoy es un técnico en sistemas, egresado del SENA, que trabaja en el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, Idipron, al que ha estado vinculado desde hace varios años y en donde encontró una nueva oportunidad para su vida.

Una vida que se había iniciado justamente en ‘El Cartucho, en el centro de Bogotá, donde fue criado tras nacer producto de la relación de un torero y abogado de la Universidad del Rosario, que nunca ejerció, pero que llegó a esas calles atraído por la marihuana, y de una mujer, hija de un empresario de taxis, seducida por el bazuco.

A continuación, una fotografía del papá de Arnold Torres.

Papá de Arnold
El papá de Arnold fue torero y abogado de la Universidad del Rosario. Foto:. Archivo particular

Cuando Arnold tenía 3 años, a su papá, quien se había vuelto un líder del sector, lo mataron. De su mamá nunca volvió a saber nada por lo que, ya con el rótulo de huérfano, empezó a dar tumbos en su incipiente existencia que compartía con otros tres hermanos. Primero fue acogido por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, donde estuvo hasta los 8 años y de donde se escapó con su hermano mayor.

A continuación, una fotografía de Arnold.

Arnold calle
Arnold es hoy en día un ejemplo de superación y trabaja como técnico en sistemas. Foto: Archivo particular

"...el frío del pavimento y el hambre son otra cosa"

Luego de un año de mendigar por las calles, unos familiares los encontraron y los llevaron a vivir con ellos. Allí, en medio de comodidades, como un cuarto para él solo con Play station y un colegio al que iba de corbata, Arnold no encontró el afecto y el amor que requería y de nuevo buscó la calle. “Recuerdo como si fuese ayer la primera noche que pasé en la calle. Fue muy duro, el frío del pavimento y el hambre son otra cosa”, cuenta.

Esa nueva relación con la calle fue efímera pues fue rescatado por las manos amorosas de una de sus abuelas con quien vivió un nuevo romance con la vida hasta que la tragedia volvió a atravesársele en el camino. “Mi abuelita se me murió en mis brazos y yo quedé desprotegido y lo que hice fue coger la calle y ahí ya empecé a consumir drogas a los 12 años”, dice Arnold evidenciando un dolor y una nostalgia que parece no haber superado.

Fue soldado en la selva

Durante los siguientes 5 años se convirtió en un atracador de alto calibre que conseguía buenos botines, pero que se le esfumaban por el vicio que lo atrapó hasta que a los 17 años fue reclutado por el Ejército Nacional, donde empezó a vivir un cambio en su vida. “Duré 24 meses como soldado regular. Me tuvieron en el Caquetá, en la selva. Yo estuve solo en la selva. Cuando salí de allá yo era otro”, dice con gratitud por los oficiales y suboficiales que lo supieron acoger y darle un trato especial. “Salí de la delincuencia, dejé de meterme en problemas. Le mermé al consumo, no lo dejé del todo, pero sí avancé”.

En Idipron encontró el apoyo y la recuperación total

La estocada final a esa dependencia de las drogas se la dio hace 5 años, cuando llegó a Idipron. En la Unidad de Protección Integral –UPI, Perdomo, se graduó como bachiller y después continuó con los talleres que ofrece el Instituto.  Con ese respaldo e inspiración ingresó a estudiar Técnico en Sistemas en el SENA, cuyas prácticas también adelantó en el Instituto.

Gracias a su determinación y empuje para salir adelante, al terminar sus pasantías, fue contratado para el departamento de sistemas y hoy recorre las calles, pero con la idea de cumplir con su horario de trabajo en cualquiera de las tres oficinas a las que presta sus servicios. “Cuando me toca en Distrito Joven, pues ahí tengo mi escritorio. Cuando me toca en la 61, allá tengo un escritorio. Y cuando me toca en las 63, ahí también tengo mi escritorio”, dice riendo, orgulloso y con una voz grave y marcada por una cadencia que le imprimieron la calle y los días difíciles.

Hoy tiene 29 años y ya acumula varios diplomas, no solo en sistemas; también ha estudiado panadería, liderazgo deportivo, seguridad en el trabajo y además estudió marketing en la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. “Y pues ahí voy, ahí voy”, reconoce, y agrega que son otras batallas que ha ido ganando, como ya lo había hecho con el consumo de drogas.

"Lo llevan en la buena"

“Le pregunté que por qué había cambiado, por qué había dejado el vicio, el mundo de las pandillas. Y él me dijo: no, ‘pluma’, me cambiaron los hospitales; y le dije cómo así que te cambiaron los hospitales, y me respondió: es que me metieron tantas puñaladas en la vida, que a mí me entraban muerto a los hospitales y yo salía vivo, entonces en un momento dije que necesitaba cambiar”. Estos recuerdos son de Carlos Marín, el director del Idipron, que como dice Arnold, “lo lleva en la buena” y lo ha respaldado en su recuperación y con su trabajo luego que le llamara la atención por su forma de hablar y por ser “tan auténtico, propio de la calle”.

“Al ‘dire’, lo admiro mucho, en serio. Yo no había conocido una persona así. -Cuenta Arnold- Él es 'rediferente'. Le digo:  Uyyy, profe ‘pluma’, usted no parece que fuera el director de Idipron y él me dice por qué ‘firma’ y yo le digo, no profe usted es muy sencillo, es muy humilde”.

También admira a la Alcaldesa Claudia López

Otra figura pública que la causa admiración es la Alcaldesa de Bogotá, Claudia López, a quien tuvo la oportunidad de conocer porque el director de Idipron, en una visita a la institución, le pidió que él, como un testimonio de superación y resiliencia, la recibiera y le entregara una ruana.

A continuación, una foto de la entrega de una ruana a la Alcaldesa.

Arnol y alcaldesa
Arnold le entrega una ruana a la Alcaldesa Claudia López. Foto: Archivo particular

“Me dejó sorprendido.  Cuando yo la tuve de frente y en la forma en que me habló y todo. Yo respeto mucho a esa señora, o sea, toda una señora, toda una mujer en su sitio. Y me gustó, o sea, me agrado como la energía de ella. Se ve humilde, para qué”, recuerda.

Foto de la Alcaldesa Claudia López conversando con Arnold Torres

Arnol y alcaldesa
La Alcaldesa Claudia López le agradece a Arnold luego de la entrega de la ruana. Foto: Achivo particular

Hoy Arnold paga arriendo en una habitación en Metrópolis, y en sus desplazamientos a las diferentes oficinas se encuentra con algunos de los que conoció cuando habitó las calles. “Uyy Arnold yo voy a estudiar, me dicen los chinos que ni lo querían a uno y hoy en día me ven y me abrazan. Me dicen, no, yo quiero estar como usted. Y yo les digo, sí se puede. Aprovechen los convenios y todas las oportunidades que les da Idipron”.

Arnold Torres Silva, está a la espera de reiniciar sus estudios para dejar de ser técnico y convertirse en tecnólogo del SENA y seguir construyendo un proyecto de vida en el que algunos de sus sueños son comprar una casa, montar una empresa y ayudar a sus ‘hermanitos’, entre ellos el mayor, consumido por el vicio. Siempre aprovechando las lecciones que la vida le ha dado y de las que hoy en día ha sacado su mejor provecho. “Soy humilde, y porque yo esté bien no los voy a mirar por encima del hombro porque yo vengo de allá. Uno no es el estudio ni el trabajo. Eso no lo hace más que otra persona porque todo en la vida se acaba, ¿Si me entiende?”, sentencia.