‘Estamos cumpliendo nuestros sueños en la Manzana del Cuidado’: Ángela y Mariluz

Beneficiarias de Manzana del Cuidado en localidad Ciudad Bolívar Foto. Secretaría de la Mujer.
Ángela Romero y Mariluz Clavijo son dos cuidadoras que se han beneficiado de los servicios gratuitos en la Manzana del Cuidado de Ciudad Bolívar.
Publicado:
28
Nov
2022

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Ángela Romero y Mariluz Clavijo son dos cuidadoras que demuestran que las dificultades no son un impedimento para lograr las metas. Gracias a la Manzana del Cuidado de Manitas en Ciudad Bolívar están a punto de terminar su bachillerato.

Para todas las cuidadoras que asisten a las clases de validación del bachillerato en la Manzana del Cuidado de Manitas, Ciudad Bolívar, es normal ver a Ángela Romero y a Mariluz Clavijo siempre juntas, como hermanas.

Ángela y Mariluz se conocieron en la infancia, ya que estudiaron la primaria y parte del bachillerato en el mismo colegio. Es más, dejaron sus estudios en el mismo curso: séptimo, cada una por circunstancias diferentes.

“Ángela vivió un tema familiar y yo me fui de mi casa a vivir con una persona, y en ese momento perdimos contacto”, afirma Mariluz. Pero la vida las volvería a unir casi 20 años después en una reunión de exalumnos del colegio. Allí retomaron la amistad que comenzó en el barrio San Francisco de Ciudad Bolívar.

Unos meses después de este reencuentro, un hecho trágico cambiaría la vida de Ángela para siempre: una bala perdida ocasionó que perdiera el sentido de la vista.

“Ella estaba muy decaída, deprimida, y de ahí en adelante nos retamos a que íbamos a salir adelante. Le dije que nos metiéramos a estudiar, todavía no conocíamos nada de la Secretaría de la Mujer ni de la Manzana del Cuidado. Ella me decía: ‘pero ¿cómo vamos a hacer para estudiar si yo no veo?’, y yo le dije: ‘no sé, pero lo vamos a intentar de todas las maneras”, afirma Mariluz. Con la idea de terminar el bachillerato en mente, Mariluz y Ángela tocaron muchas puertas, pero todas se cerraban al preguntar si una persona invidente podía hacer parte de las clases.

“Era un reto muy difícil y lo sentía lejano. Toda mi vida había tenido la vista, y quedar ciega por una bala perdida de violencia en la calle no era justo. Me sentía doblegada, derrotada, limitada”, afirma Ángela.

Hasta que un día Mariluz acudió a la Secretaría de la Mujer en busca de ayuda psicológica y jurídica por violencia intrafamiliar. Allí conoció sobre la Manzana del Cuidado y la oportunidad que existía para terminar el bachillerato con modalidad flexible.

“Yo dije: esta es la oportunidad perfecta para nosotras, y de una hice todo lo necesario para inscribirnos”, afirma Mariluz. Y aunque al principio fue difícil, la Manzana del Cuidado en convenio con la Secretaría de Educación de Bogotá hizo todo lo posible para que Ángela, a pesar de su limitación visual, pudiera avanzar en el programa académico.

“Aquí los profesores gracias a Dios me han entendido y se han sabido expresar hacia mí, entonces ha sido muy bonito. Ya me siento incluida, ya no me siento tan limitada, me han tenido mucha paciencia, explican muy bien y estoy muy contenta porque es un sueño alcanzado, ya casi nos graduamos”, explica Ángela.

Mariluz y Ángela están cursando grado once, y aunque han pasado por momentos en los que la matemática, la biología, y la vida misma las han hecho flaquear, el apoyo mutuo las ha mantenido unidas con un sueño en común: salir adelante a pesar de las circunstancias.

“Somos un complemento: ella es mi estado emocional que me ayuda porque yo también tengo mis momentos, ella es mi motor, ella es la que me centra a mí y yo la centro a ella. Cuando empezamos el reto fue ese: cuando yo tenga ganas de salirme, tú me vas a jalar, y al revés, y así vamos a llegar a la meta al final del año, y lo hicimos”, explica Mariluz.

Para las dos, esta ha sido una experiencia que les ha permitido además de cumplir su sueño de terminar el bachillerato, crecer como mujeres y darse tiempo para pensar en ellas mismas.

“Uno siempre se encierra en su casa, en cuidar a los demás pero no hace nada por uno, y el darnos cuenta de que estos son espacios para nosotras es muy bueno, acá dejamos en la puerta los problemas que tenemos en la casa. Acá te desconectas, sueltas, es un tiempo para ti, aprendes, sales y ya empiezas a sentir el valor de que aprendiste cosas nuevas, de que estás mejorando, creciendo como mujer”, afirma Mariluz.

En la Manzana del Cuidado han encontrado solidaridad, apoyo y afecto: “Cuando entramos aquí nos damos cuenta de que todas hemos sido fracturadas de una u otra manera, y uno estando acá se le olvidan los problemas, acá es otro mundo”, dice Ángela. Mariluz y Ángela siguen adelante con sus sueños. Quieren, luego de graduarse del bachillerato continuar estudiando y así tener mejores oportunidades de empleo.

“El mensaje que les doy es que se acerquen, que vengan aquí que es como una segunda casa, un segundo hogar, se siente el calor humano que transmiten todos, la buena energía. Vengan, no se limiten, no se queden en sus casas diciendo ‘no hay nada que hacer’, salgan a luchar que la vida es de luchadores, de ganadores, y felicito de corazón a la Manzana del Cuidado”: puntualiza Ángela.

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Acércate y conoce toda la oferta que tenemos para ti y tu familia. En la Manzana del Cuidado podrás terminar tu bachillerato, realizar actividad física, recibir formación del SENA, tener atención médica, y ¡mucho más! Todo esto mientras cuidamos a quienes tú cuidas.

Te esperamos en:

SuperCADE Manitas: Carrera 18L #70b-50 Sur
También puedes llamar a la coordinadoraCarolina González Moreno al número de celular: 312 572 826.

Jardín Infantil Dejando Huella Calle 91c Sur # 18h-14 - Mochuelo Bajo
La coordinadora es Jessica Lizeth Ochoa Quintero, llámala al número de celular: 319 212 7334.

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