Expertos del grupo de investigación aplicada del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB) realizaron una tomografía a un urapán adulto del bosque urbano Canal Boyacá, en la localidad de Fontibón con el propósito de compartir las acciones ambientales que realiza la entidad en el sector.
Varios sensores se fijaron alrededor del tronco para realizar el procedimiento, además, emplearon una tableta para registrar las mediciones, un metro, un pequeño martillo y un calibrador de precisión (Calliper) que permite definir la geometría del individuo.
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Las personas participantes conocieron cómo funciona el tomógrafo sónico, un equipo que permite observar el estado interno de la madera de un árbol sin necesidad de cortarlo. Con las ondas sonoras que registra el equipo se obtiene una imagen que ayuda a identificar cavidades, pudriciones y otras alteraciones que no pueden verse desde el exterior.
“El tomógrafo es de suma importancia porque nos permite evidenciar si un árbol está afectado internamente y así tomar medidas para su recuperación”, dijo Angie Moncada, ingeniera forestal del JBB.
El primer paso de la tomografía arbórea es observar cuidadosamente el árbol. El personal a cargo busca señales visibles, como ramas secas, heridas o afectaciones en el tallo, que indiquen dónde podría existir un daño interno y, por tanto, dónde conviene realizar la evaluación.
El siguiente paso es ubicar el norte como punto de referencia para instalar el primer sensor y orientar la tomografía. Así, si el instrumento identifica una cavidad o una pudrición, es posible saber exactamente en qué parte del tronco se encuentra. La bióloga Danna González tomó el metro para medir el perímetro del árbol y definir la altura donde se realizaría la medición.
“Este es el tercer paso del procedimiento. En este caso, la tomografía se hará a 30 centímetros de la base del árbol para evaluar el estado interno de la sección basal del tronco”, sostuvo González.
Los expertos instalaron varios clavos alrededor del tronco del urapán, todos a la misma distancia. Posteriormente, utilizaron el Calliper y ubicaron varios sensores que emiten ondas de sonido. Según el quipo del JBB, la velocidad de las ondas sonoras permite conocer el estado interno de la madera. Si viajan rápido, se encuentra sana; cuando tardan más en recorrer el tronco, pueden revelar la presencia de pudriciones, cavidades u otros daños.
Durante aproximadamente dos horas, los cerca de 20 alumnos quedaron sorprendidos con todos los pasos de esta técnica. Las hermanas Clara Galvis y Rosa Isabel Galvis anotaron todos los nuevos conocimientos en sus agendas.
“Fue una clase bastante enriquecedora. Los profesionales del JBB nos explicaron detalladamente el procedimiento y resolvieron todas nuestras preguntas. El estudio de los árboles es algo maravilloso y queremos seguir aprendiendo”, dijo Clara.
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Este contenido fue creado a partir de la información proporcionada y difundida por el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB) https://jbb.gov.co/ . El artículo fue curado por un o una periodista del Portal Bogotá. Si tienes alguna sugerencia, observación o necesitas más información sobre la nota publicada, puedes hacerlo a través de los canales de atención a la ciudadanía de la entidad mencionada o en Bogotá te Escucha: https://bogota.gov.co/sdqs/.






