‘A mis hijas les quitaron la opción de tener un padre’: víctima del conflicto

Imagen en blanco y negro de una persona que denota soledad

En la actualidad, Pilar Navarrete es una líder de derechos humanos, se dedica a compartir su testimonio y a acompañar a las demás víctimas de desaparición forzada.

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29•Ago•2019
Publicado por: Cindy Castiblanco
29•Ago•2019
Publicado por: Cindy Castiblanco

Evelyn tenía cinco meses de nacida, Dayana dos años, Stephany tres años y la mayor, Bibiana Karina, cinco años, cuando Héctor Jaime Beltrán o ‘Jimmy’, como solía decirle, desapareció.

¿Cómo explicarles a mis hijas que no sé dónde está su padre? ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Cómo enfrento esto sola? Me sentí desamparada, con un vacío en el alma… Me quitaron una parte de mí, quedé incompleta.

Recuerdo como si fuera ayer el día en que lo conocí, él fue mi primer amor, lo vi mientras ensayaba en una obra de teatro y aun cuando yo estaba muy joven como para ser tan trascendente en esos temas del amor, tenía 14 años, nos fuimos a vivir solos al barrio San Antonio.

Llevo 34 años esperando una respuesta, quiero saber la verdad. Aún conservo la esperanza de saber cómo murió. Tengo la idea de que ese 6 de noviembre de 1985 cuando el M19 se tomó el Palacio de Justicia, a Jimmy lo desaparecieron los militares.

El Estado sigue en deuda conmigo y con todas las familias que también perdieron a sus seres queridos. No es fácil aferrarse a la idea de que las cosas queden en la impunidad. Me aferro a las fotografías, a sus objetos personales y conservo la esperanza.

Es un tiempo en el que he tenido que encontrar las maneras de seguir adelante, he tratado de olvidar, he tratado de enterrar a la tristeza y decidí que no quiero ser una víctima que pide y llora.

Imagen de Pilar Navarrete contando su testimonio

Sin embargo, me duele no tener a Jimmy para compartir con él la alegría de esos momentos clave de toda familia como, por ejemplo, el día en que mi hija mayor se graduó o se casó. Me hubiese gustado verlo entregarla en el altar.

Yo solo estudié hasta tercero de bachillerato, Jimmy era mesero en el Palacio de Justicia y nuestro sustento. Cuando desapareció me tocó salir a lavar platos y todos los días llegaba a llorar, abrazaba a mis hijas y lo culpaba a él porque pensaba que íbamos a durar toda la vida.

Según cifras de la Unidad de Víctimas, y a través del reporte de la Red Nacional de Información (RNI), con corte al 1 de agosto de 2019, se ha reportado un total de 8'874.110 víctimas en Colombia, de las cuales 1'647.764 son víctimas directas de desaparición forzada, homicidio o fallecidas.

Imagen con las cifras de Víctimas en Colombia

En el mismo reporte se menciona que en Bogotá se han presentado 31.150 eventos y/o ocurrencias de hechos victimizantes para las personas de las cuales 718.892 han sido declaradas como víctimas.

Según menciona el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, la desaparición forzada es, tal vez, una de las prácticas más atroces utilizadas por los actores del conflicto para imponer su control.

Por esta razón, el CNMH ha asumido la investigación de estos hechos violentos y ha hecho una serie de publicaciones en las que se evidencian testimonios e impactos sociales causados por la desaparición forzada de personas.

‘Caquetá: una autopsia sobre la desaparición forzada’ es una de las publicaciones más recientes sobre este flagelo.

A raíz del falló de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Pilar Navarrete recibió el 18 de septiembre de 2017 los restos de lo que sería el cuerpo de su esposo Héctor Jaime Beltrán.

Sin embargo, ella asegura que debido a las inconsistencias en la entrega de los restos, su proceso aún no es un caso cerrado porque queda la duda y el sin sabor de saber cómo fue que asesinaron a su esposo.

Las inconsistencias radican en que los restos del cuerpo de Héctor Beltrán habían reposado en el hogar equivocado.

A la familia del magistrado auxiliar, Julio César Andrade, también desaparecido en los hechos del Palacio de Justicia, les entregaron un cuerpo totalmente sellado en un cajón y ellos lo cuidaron por 31 años como si se tratara de su padre.

Por decisión de la familia Andrade, quienes pidieron la exhumación del cuerpo, la Fiscalía y Medicina Legal detectaron que el material genético del cuerpo correspondía a los restos del esposo de Pilar Navarrete y no a los del magistrado.

En la actualidad, Pilar Navarrete es una líder de derechos humanos, se dedica a compartir su testimonio, a acompañar a las demás víctimas de desaparición forzada, participa en todas las actividades que desarrolla el Centro de Memoria Histórica en Bogotá sobre el tema y anima a las familias a que no desistan en la búsqueda de sus familiares y de la verdad.

“Contar mi historia y luchar por encontrar la verdad es una manera de honrar la memoria de Héctor Jaime, para evitar que pase al olvido”, concluye.